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Romper los silos

el verdadero desafío detrás del EBITDA
2 de enero de 2026 por
Romper los silos
Claudio Ibáñez


En estos meses, muchas compañías se encuentran definiendo sus objetivos y plan económico para el próximo año. Es una etapa clave: se proyectan ventas, se ajustan gastos, se discuten inversiones y se toman decisiones que marcarán el rumbo futuro.

Recuerdo una reunión de planificación en la que la líder de marketing me dijo:

“No quiero quedarme corta con el presupuesto.”

Esa frase me hizo pensar en cómo, muchas veces, el proceso de planificación se aborda desde la defensa de cada silo más que desde una mirada integral de compañía.

En la gestión económica, he visto de cerca cómo las organizaciones quedan atrapadas en estructuras de silos, donde cada área protege su territorio, sus datos y sus objetivos. Esa fragmentación genera información asimétrica, decisiones desalineadas y, finalmente, costos ocultos que erosionan el EBITDA mucho más que cualquier variable macroeconómica.

Los “incendios internos” —presupuestos sobredimensionados, proyecciones poco realistas, ajustes tardíos— suelen ser consecuencia directa de esa falta de visión compartida. Nos enfocamos tanto en los macro drivers —la inflación, el tipo de cambio, el contexto país— que olvidamos que una gran parte del impacto en los resultados proviene de la ineficiencia interna.

Desde la teoría de juegos, podríamos decir que muchas empresas juegan partidas no cooperativas: cada área busca maximizar su propio beneficio sin considerar el equilibrio general. Pero la planificación económica no puede funcionar como una suma de estrategias individuales. El verdadero valor aparece cuando se pasa del juego competitivo al cooperativo, donde la información se comparte y las decisiones se alinean a un propósito común.

Eisenhower lo expresó con claridad (aunque en otro contexto pero sin dudas vale para éste):

“Los planes no son nada; la planificación lo es todo.”

Y esa planificación —entendida como un proceso continuo, colaborativo y transparente— requiere también de un componente esencial: aprendizaje colectivo, continuo y rápido. Aprender juntos, adaptarse en tiempo real y ajustar el rumbo es lo que diferencia a las organizaciones que sobreviven de aquellas que evolucionan.

Por eso, en AxionaLab creemos que el plan integral debe construirse sobre una premisa fundamental: crear valor, satisfacer las necesidades "allá afuera" y como consecuencia hacer sostenible a la compañía. Y eso solo ocurre cuando los equipos dejan de mirar desde sus silos y empiezan a planificar como un solo organismo que aprende, se adapta y avanza.

💭 La pregunta que dejo aquí es:

¿Tu compañía está planificando para sostener silos… o para transformarse y crear valor?